A partir de un juego de transparencias y brillos, los cuadros de Carla Tarruella se interrelacionan con el espacio y la luz de forma cambiante. Su técnica se fundamenta en la evaporación y el desnivel, para ir dibujando con el poso de los pigmentos naturales, que va depositando en el lugar preciso, mediante esa manipulación de gravedad y tiempo, para finalmente fijarlos con resina.
“Está bien cuando el arte nos hace creer en el azar”.
La técnica de Carla utiliza ese juego. Lo que parece imprevisto está lleno de intención, delicadeza y concreción. “Podría decirse que la escucha es una de las claves de este nuevo lenguaje. Pero también la contención y la espera, encontrar el momento preciso para la intervención: la calma y el tiempo son fundamentales. Solo en la lentitud y en la carencia soy capaz de estar presente”.
Kafka decía que sólo hay verdad en el arte y ese estado de lo verdadero es el que se respira en la obra de Carla Tarruella, un estado que trasciende la voluntad de la propia autora hasta elevarla también a ella a mera espectadora de ese milagro que es la revelación en el arte.
-Miriam Tey-
(…) Su técnica, como ella, es valiente, anda con paso firme. Se sirve de ella haciéndola ir con infinita curiosidad y respeto, escuchándola. En cada obra “baila” con sus colores, entra en aquel coqueteo por el que se mueve con soltura y donde se siente más segura. Empieza como un juego, algo le impulsa a empezar, y después de aquel primer estadio “llega a volcar el alma” para acabar exhausto, después del proceso de resina en su última etapa. El aspecto acucioso del material crea esa sensación de inmersión total en la obra y la resina, a la que llega después de aquella incansable búsqueda. Satisface su deseo de comunicar. Tras el suspense llega al último estadio de la obra, momento en el que se produce el reencuentro. (…)
-Mercedes Basso-
(…) “Carla Tarruella nos propone una nueva mirada, una nueva experiencia trasladada a un color, textura, forma y sensación. En esta ocasión nos propone un viaje abstracto, un viaje a unas islas desconocidas, a tierras vistas desde el cielo, desde aviones lejanos que marcan geografías imposibles, ríos, montañas, campos de cultivo, horizontes, incluso estandartes y banderas de países inventados. (…) Muestras y retazos de belleza matérica, brochazos y texturas que sirven a la artista para enseñarnos desde su sismógrafo vital hacia donde van sus sensaciones, las vibraciones de su territorio pictórico. Carla Tarruella nos descubre un nuevo camino en lo que ya conocíamos-colores y tramas sobre todo- pero esta vez, aporta una mayor Valentía, convencimiento y pasión. Como nunca hasta ahora. Esta muestra se erige como un nuevo alto en el camino una isla perdida en el mar personal de Tarruella, quien aprovecha el lance para conversar con el espectador y afirmar ese paso adelante que poco a poco, va enderezando a la artista hacia su madurez pictórica.”
-Miquel Alzueta-
A partir de un juego de transparencias y brillos, los cuadros de Carla Tarruella se interrelacionan con el espacio y la luz de forma cambiante. Su técnica se fundamenta en la evaporación y el desnivel, para ir dibujando con el poso de los pigmentos naturales, que va depositando en el lugar preciso, mediante esa manipulación de gravedad y tiempo, para finalmente fijarlos con resina.
“Está bien cuando el arte nos hace creer en el azar”.
La técnica de Carla utiliza ese juego. Lo que parece imprevisto está lleno de intención, delicadeza y concreción. “Podría decirse que la escucha es una de las claves de este nuevo lenguaje. Pero también la contención y la espera, encontrar el momento preciso para la intervención: la calma y el tiempo son fundamentales. Solo en la lentitud y en la carencia soy capaz de estar presente”.
Kafka decía que sólo hay verdad en el arte y ese estado de lo verdadero es el que se respira en la obra de Carla Tarruella, un estado que trasciende la voluntad de la propia autora hasta elevarla también a ella a mera espectadora de ese milagro que es la revelación en el arte.
-Miriam Tey-
(…) La seva tècnica, com ella, és valenta, camina amb pas ferm. Es serveix d’ella fent-la anar amb infinita curiositat i respecte, escoltant-la. A cada obra “balla” amb els seus colors, entra en aquell coqueteig pel qual es mou amb desimboltura i on es sent més segura. Comença com un joc, alguna cosa l’impulsa a començar, i després d’aquell primer estadi “arriba a bolcar l’ànima” per acabar exhausta, després del procés de resina en la seva última etapa. L’aspecte aiguós del material crea aquella sensació d’immersió total a l’obra i la resina, a la qual arriba després d’aquella incansable re- cerca. Satisfà el seu desig de comunicar. Després del suspens arriba a l’últim estadi de l’obra, moment en què es produeix el reencontre. (…)
-Mercedes Basso-
(…) “Carla Tarruella nos propone una nueva mirada, una nueva experiencia trasladada a un color, textura, forma y sensación. En esta ocasión nos propone un viaje abstracto, un viaje a unas islas desconocidas, a tierras vistas desde el cielo, desde aviones lejanos que marcan geografías imposibles, ríos, montañas, campos de cultivo, horizontes, incluso estandartes y banderas de países inventados. (…) Muestras y retazos de belleza matérica, brochazos y texturas que sirven a la artista para enseñarnos desde su sismógrafo vital hacia donde van sus sensaciones, las vibraciones de su territorio pictórico. Carla Tarruella nos descubre un nuevo camino en lo que ya conocíamos-colores y tramas sobre todo- pero esta vez, aporta una mayor Valentía, convencimiento y pasión. Como nunca hasta ahora. Esta muestra se erige como un nuevo alto en el camino una isla perdida en el mar personal de Tarruella, quien aprovecha el lance para conversar con el espectador y afirmar ese paso adelante que poco a poco, va enderezando a la artista hacia su madurez pictórica.”
-Miquel Alzueta-